Mulas de dinero: El engranaje humano del Lavado de Activos en Chile
En la lucha contra los delitos económicos, surgen constantemente nuevos métodos para intentar legitimar fondos de origen ilícito. Uno de los eslabones más vulnerables y, a menudo, engañados de esta cadena son las mulas de dinero o money mules. Estas personas, ya sea por necesidad, engaño o participación voluntaria, se convierten en un vehículo crucial para las organizaciones criminales.
Comprender qué es una mula de dinero, cómo se diferencia de la figura del testaferro y cuál es la realidad de este fenómeno en Chile es fundamental para cualquier empresa o persona que busque fortalecer su cultura de cumplimiento y evitar ser instrumentalizada en esquemas de lavado de activos.
¿Qué es una Mula de Dinero?
Una mula de dinero es una persona que transfiere dinero obtenido ilegalmente en nombre de terceros, generalmente a cambio de una comisión. Su función principal es actuar como un intermediario para ocultar el origen y el destino final de los fondos, dificultando el rastreo por parte de las autoridades.
El método de reclutamiento es variado y a menudo engañoso. Los delincuentes utilizan:
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Falsas ofertas de trabajo: Prometen empleos sencillos desde casa, con altos ingresos, donde la única tarea es recibir depósitos en una cuenta personal y transferirlos a otra, usualmente en el extranjero.
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Estafas románticas: A través de perfiles falsos en aplicaciones de citas, los criminales construyen una relación de confianza para luego pedir "ayuda" para mover dinero.
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Premios o herencias falsas: Anuncian que la víctima ha ganado un premio y que, para recibirlo, debe usar su cuenta para canalizar los fondos.
Independientemente del método, el resultado es el mismo: la cuenta bancaria de una persona común y corriente se convierte en una herramienta para el lavado de activos.
Mulas vs. Testaferros: ¿Cuál es la diferencia?
Aunque ambas figuras son utilizadas para ocultar la verdadera identidad del dueño de los activos, no son lo mismo. Entender su diferencia es clave desde la perspectiva del compliance.
Un testaferro es alguien que presta su nombre para figurar como el titular legal de bienes, empresas o cuentas bancarias que en realidad pertenecen a otra persona. Su rol es más estático y busca dar una apariencia de legitimidad a la propiedad de los activos. Por ejemplo, un político corrupto que registra una propiedad de lujo a nombre de un familiar.
Por otro lado, la mula de dinero cumple un rol transaccional y dinámico. Su función no es ser el dueño de los activos, sino facilitar su movimiento a través del sistema financiero. Es un transportador de fondos.
Característica |
Mula de Dinero |
Testaferro |
Rol Principal |
Transferir y mover fondos |
Ocultar la titularidad de un bien |
Naturaleza |
Transaccional (dinámica) |
De titularidad (estática) |
Conocimiento |
Puede ser cómplice o víctima engañada |
Generalmente es cómplice |
Función |
Ocultar la ruta del dinero |
Ocultar al beneficiario final |
La situación de las mulas de dinero en Chile
En Chile, el uso de "prestacuentas" —un término local para las mulas de dinero— se ha vuelto una práctica preocupante, especialmente con el auge de la ciberdelincuencia y el crimen organizado transnacional. Casos recientes, como las redes de lavado de activos vinculadas a la organización criminal Tren de Aragua, han dejado en evidencia cómo se capta a personas para que presten sus cuentas bancarias a cambio de pagos, facilitando así el movimiento de millones de pesos de origen ilícito.
La legislación chilena, principalmente a través de la Ley N° 19.913 que creó la Unidad de Análisis Financiero (UAF), persigue y sanciona el delito de lavado de activos. Participar como mula de dinero, incluso por desconocimiento, puede acarrear graves consecuencias legales:
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Responsabilidad penal: Ser considerado cómplice o encubridor del delito de lavado de activos, arriesgando penas de cárcel.
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Sanciones económicas: Multas significativas y la obligación de restituir los fondos.
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Daño reputacional: Quedar con antecedentes penales y ser excluido del sistema financiero formal, con dificultades para abrir cuentas bancarias o solicitar créditos en el futuro.
Las instituciones financieras y otros sujetos obligados por la UAF tienen el deber de monitorear transacciones y reportar operaciones sospechosas que puedan indicar la actividad de una mula de dinero.
En definitiva, tanto las mulas como los testaferros representan un riesgo enorme para la integridad del sistema financiero. Fomentar una cultura de prevención y debida diligencia es la mejor defensa para que tu empresa y tus colaboradores no se conviertan en un eslabón de la cadena delictiva.