Es una actividad económica que permite apoyar actividades calificadas como delitos terroristas
El origen de los recursos suelen provenir de una actividad lícita, aunque también pueden provenir de una actividad ilegal. Sin embargo, lo fundamental es que tiene como objetivo financiar delitos terroristas. Ocupan el sistema financiero tradicional para mover los dineros. Es común que se utilicen múltiples cuentas bancarias para mover los dineros y así ocultar el origen y el destino de los fondos.
Los delitos financieros afectan no solo a los mercados, sino también a la seguridad de las personas y los países. Uno de estos delitos y de los más graves es el financiamiento del terrorismo.
Ya sean pequeñas o grandes sumas, el dinero en manos de grupos extremistas puede tener consecuencias gravísimas para la seguridad de los países y las personas.
Las empresas u organizaciones pueden ser utilizadas para destinar fondos al terrorismo, incluso sin saberlo. El traspaso de los dineros puede realizarse a través de transferencias electrónicas, donaciones, contratación de servicios o incluso, mal uso de plataformas financieras.
Los gobiernos han implementado leyes y regulaciones para prevenir este delito. En Chile, la Unidad de Análisis Financiero (UAF) exige a un listado concreto de empresas informar cuando ocurre una operación sospechosa.
Conclusión
Combatir el financiamiento del terrorismo es requisito para las empresas e instituciones financieras, pues se trata de una amenaza real que exige la participación activa, no solo como un deber legal, sino un compromiso ético por la seguridad global.